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Perros guía y calor: Riesgos del verano y prevención con la Clínica Veterinaria Gure Kide

Resumen completo de la charla organizada por APGE el 15 de junio sobre prevención frente al calor y otros riesgos del verano para perros guía.

Descripción de imagen: Ilustración veraniega de una persona usuaria junto a su perro guía con arnés en un entorno urbano con sombra, agua disponible y referencias visuales a la prevención del calor y al cuidado veterinario.

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El calor cambia nuestras rutinas, y también las de nuestros perros. Para un perro guía, aprender a reconocer y prevenir los riesgos del verano no es solo cuestión de salud, es una forma de cuidar la autonomía del equipo que forma con su persona usuaria.

Con esa idea en mente, la Asociación de Perros Guía de Euskadi organizó el pasado quince de junio, a las ocho de la tarde, una charla por Zoom sobre los riesgos del verano para los perros guía. Nos acompañaron Uritz Alday y Laura Lambarri, veterinarias de la Clínica Gure Kide, un centro veterinario y de rehabilitación situado en Abadiño, en el Duranguesado, cerca de Zaldibar. Con mucha cercanía, compartieron situaciones que ven a menudo en su consulta y explicaron cómo reconocerlas a tiempo, cómo prevenirlas y qué hacer ante las primeras señales.

La sesión fue muy práctica y fue pasando por temas como la procesionaria, el golpe de calor, los riesgos de la playa, las alergias y los parásitos, además de resolver dudas concretas que fueron surgiendo entre las personas asistentes.

Empezamos hablando de la procesionaria, una oruga urticante muy habitual en los pinos. En primavera baja del árbol al suelo caminando en fila, antes de enterrarse. Sus pelos se desprenden con mucha facilidad y pueden quedar sueltos en el suelo, en la hierba o en el propio pino, así que basta con que el perro los roce, los olfatee o los muerda para que aparezca un problema. Pueden afectar a la boca, la lengua, el hocico, los ojos, las patas o la piel. Si después de pasar por un pinar el perro tiene babeo intenso, jadeo, la zona enrojecida o hinchada, o le molestan los ojos, conviene sospechar de esto.

Ante un contacto con procesionaria, la recomendación de las veterinarias es sencilla: lavar o rociar la zona con agua templada, sin frotar, porque frotar solo consigue extender los pelos urticantes, y acudir enseguida al veterinario. No conviene ponerle una inyección de corticoide por cuenta propia; lo prioritario es retirar el agente irritante y que un profesional valore la lesión.

El otro gran protagonista de la charla fue el golpe de calor. Un jadeo y una salivación muy exagerados, encías demasiado rojas o muy pálidas, debilidad, desorientación, vómitos, diarrea, un colapso o convulsiones son señales de que algo urgente está pasando. Mientras se organiza el traslado al veterinario, conviene llevar al perro a un sitio ventilado y empezar a enfriarlo poco a poco con agua fresca, nunca helada. En perros con mucho pelo es importante que el agua llegue realmente a la piel, así que conviene mojar bien las almohadillas, los espacios entre los dedos, las axilas, el abdomen y el pecho.

La mejor estrategia, como recordaron las veterinarias, sigue siendo la de siempre: buscar sombra, tener agua disponible, pasear en las horas más suaves del día, evitar el ejercicio intenso bajo el sol y no dejar nunca al perro dentro del coche. Y no hay que olvidar que el asfalto y la arena pueden alcanzar temperaturas capaces de quemarle las almohadillas.

La playa también esconde riesgos que no siempre se ven a simple vista. Un perro que juega mordiendo las olas puede tragar más agua de mar de la cuenta y acabar con vómitos, diarrea y deshidratación. Además, la arena que traga sin darse cuenta puede causar desde irritación digestiva hasta una obstrucción. Después del baño conviene aclararlo con agua dulce, secarlo bien y revisar sus patas y su piel, porque el salitre, la arena y algún corte con una concha favorecen irritaciones y eccemas.

La charla también se detuvo en la piel. La primavera y el verano traen consigo más brotes de dermatitis, una inflamación que se nota con picor, lamido persistente, ronchas, heridas o pérdida de pelo. Mantener la desparasitación durante todo el año ayuda a prevenir estos problemas y también a distinguir una alergia de una causa parasitaria. Las veterinarias recordaron además la importancia de proteger frente a la leishmaniosis, sobre todo si se viaja a zonas mediterráneas o del sur.

Para cerrar, la charla dejó unos cuantos cuidados cotidianos que pueden marcar la diferencia: hidratar las almohadillas con un producto veterinario adecuado, usar botines solo cuando el terreno esté muy caliente o sea abrasivo, aplicar protector solar específico para perros en las zonas sin pelo o sin pigmentación si el veterinario lo recomienda, evitar que coma heces y mantener siempre fuera de su alcance las uvas, las pasas, el aguacate, el ajo y la cebolla. También se recordó la importancia de ofrecer siempre agua fresca y, si le gustan, cubitos o algún premio frío.

No todos los perros llevan igual el calor, el agua o los productos refrigerantes. El tipo de pelo, la edad, el estado de salud y lo que se tenga previsto hacer ese día influyen bastante. Para quienes convivimos y nos movemos con un perro guía, adaptar los horarios, buscar puntos de sombra y llevar siempre agua no son detalles menores: son parte de lo que hace que la movilidad sea segura para los dos.

Desde APGE queremos dar las gracias a las veterinarias de Gure Kide por su cercanía y por todo lo que compartieron durante la sesión. Si algo nos llevamos de esta charla es una idea sencilla: observar al perro, prevenir antes de salir de casa y consultar pronto en cuanto algo no encaje.

Clínica Veterinaria Gure Kide, clínica veterinaria y centro de rehabilitación situado en Abadiño, en el Duranguesado, Bizkaia.

Dirección: Polígono Arzubia 10 B, local 19, 48220 Abadiño, Bizkaia.

Teléfono: 94 620 16 21. Móvil: 655 88 14 22. Correo: cvgurekide@gmail.com.

Más información sobre APGE en perrosguiaeuskadi.com.

Aviso: este artículo tiene carácter divulgativo y resume la charla. Ante una urgencia o duda clínica, contacta con un profesional veterinario.

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